A María Barranco le gusta la parchita
La actriz española María Barranco está intrigada por conocer el aspecto de la parchita.
Alguien del equipo técnico de la película venezolana La noche de las dos lunas, le regaló un dulce con el sabor de la fruta, y María Barranco quedó encantada, tanto así que pidió otro postre para llevar a la habitación de su hotel.
Son las 2:00 de la tarde en la locación principal del largometraje del director Miguel Ferrari, y la actriz tiene pauta de maquillaje y vestuario.
María Barranco es una veterana en esto de las películas.
Fue y será por siempre una chica Almodóvar al participar con el director manchego en dos de sus películas: Mujeres al borde de un ataque de nervios y Átame, pero también ganó reconocimiento al interpretar a un travesti en Las edades de Lulú con Bigas Lunas.
Pero eso no importa mucho ahora, porque María Barranco termina sus pautas de la tarde, espera por su chofer y pregunta a todos.
-¿Dónde está mi dulce?
La asistente de dirección que no se le ha despegado en todo el día, sale nerviosa a buscarlo.
María Barranco mira alrededor hasta que su vista cae en otra asistente que teclea con insistencia en una laptop.
-¿Cómo es que se llama lo que tiene el dulce?
-Parchita.
-¿Y cómo es? Es que en mi país no existe la parchita.
La asistente googlea para buscar una foto de la fruta y se la muestra a la actriz.
María Barranco observa con detenimiento para llegar a la conclusión.
-¡Pos no! No hay en España.
Alguien grita que su chofer está en la puerta esperando por ella.
-¡Hombre! Pero es que no me voy sin mi parchita.
Al no aparecer el dulce, el equipo técnico comienza una búsqueda frenética dentro de la locación para no dejar esperando más a la actriz, hasta que por fin la asistente sale con una caja.
-¡Venga ya! Ahora sí nos vamos.
¡Un café! Sin azúcar por favor.
2:00 de la tarde, segunda locación en El Hatillo.
Las malas noticias persiguen a María Barranco en Venezuela.
En su segunda semana de estar en el país, recibió una llamada desde España con la noticia que su madre había muerto.
María Barranco tuvo que soportar el dolor encerrada en la habitación del hotel. Unos días después recibió a los periodistas de la revista ¡Hola! maquillando la tragedia pero con buena actitud, pero al llegar las fotos que saldrían publicadas su manager y ella no quedaron conformes.
No les gustó, no dieron el visto bueno para la impresión.
Los productores de la película estaban de los nervios.
Ahora, en la segunda locación, María Barranco llega tarde porque tuvo que ser atendida por un médico.
Le picó un mosquito y creó una reacción alérgica, por eso llega un poco aturdida y al momento de buscar la entrevista solo llega a decir.
-Déjame espabilarme un poco, que me han inyectao algo y ando todavía aturdida. Lo que necesito es un café con urgencia.
Pide uno, sin azúcar.
Dos horas después, luego de salir de su maquillaje, María Barranco se sienta en el área preparada para el catering.
-Esta es mi primera vez en Caracas.
María Barranco confiesa que fue solo el amor de Miguel Ferrari quien la motivó a participar en el proyecto.
-Al principio cuando me hablaron de este proyecto dije que no por supuesto, porque no me apetecía un país tal como se ve desde España pues es como una situación casi de guerra ¿no? Y lo que pasa es que cuando conocí a Miguel Ferrari, me pareció tal amor, y cuando leí su historia es que es tan bonita, tan tierna pues ahí me conquistó.
Igualmente llegó con mucho miedo al país y el equipo técnico rodeó tanto su seguridad que María Barranco salía del hotel a las locaciones, de las locaciones al hotel.
La vista del país fue a través de las ventanas de un carro.
-Me han prohibido salir a la calle.
El encuentro
Alguien del equipo técnico de la película venezolana La noche de las dos lunas, le regaló un dulce con el sabor de la fruta, y María Barranco quedó encantada, tanto así que pidió otro postre para llevar a la habitación de su hotel.
Son las 2:00 de la tarde en la locación principal del largometraje del director Miguel Ferrari, y la actriz tiene pauta de maquillaje y vestuario.
María Barranco es una veterana en esto de las películas.
Fue y será por siempre una chica Almodóvar al participar con el director manchego en dos de sus películas: Mujeres al borde de un ataque de nervios y Átame, pero también ganó reconocimiento al interpretar a un travesti en Las edades de Lulú con Bigas Lunas.
Pero eso no importa mucho ahora, porque María Barranco termina sus pautas de la tarde, espera por su chofer y pregunta a todos.
-¿Dónde está mi dulce?
La asistente de dirección que no se le ha despegado en todo el día, sale nerviosa a buscarlo.
María Barranco mira alrededor hasta que su vista cae en otra asistente que teclea con insistencia en una laptop.
-¿Cómo es que se llama lo que tiene el dulce?
-Parchita.
-¿Y cómo es? Es que en mi país no existe la parchita.
La asistente googlea para buscar una foto de la fruta y se la muestra a la actriz.
María Barranco observa con detenimiento para llegar a la conclusión.
-¡Pos no! No hay en España.
Alguien grita que su chofer está en la puerta esperando por ella.
-¡Hombre! Pero es que no me voy sin mi parchita.
Al no aparecer el dulce, el equipo técnico comienza una búsqueda frenética dentro de la locación para no dejar esperando más a la actriz, hasta que por fin la asistente sale con una caja.
-¡Venga ya! Ahora sí nos vamos.
¡Un café! Sin azúcar por favor.
2:00 de la tarde, segunda locación en El Hatillo.
Las malas noticias persiguen a María Barranco en Venezuela.
En su segunda semana de estar en el país, recibió una llamada desde España con la noticia que su madre había muerto.
María Barranco tuvo que soportar el dolor encerrada en la habitación del hotel. Unos días después recibió a los periodistas de la revista ¡Hola! maquillando la tragedia pero con buena actitud, pero al llegar las fotos que saldrían publicadas su manager y ella no quedaron conformes.
No les gustó, no dieron el visto bueno para la impresión.
Los productores de la película estaban de los nervios.
Ahora, en la segunda locación, María Barranco llega tarde porque tuvo que ser atendida por un médico.
Le picó un mosquito y creó una reacción alérgica, por eso llega un poco aturdida y al momento de buscar la entrevista solo llega a decir.
-Déjame espabilarme un poco, que me han inyectao algo y ando todavía aturdida. Lo que necesito es un café con urgencia.
Pide uno, sin azúcar.
Dos horas después, luego de salir de su maquillaje, María Barranco se sienta en el área preparada para el catering.
-Esta es mi primera vez en Caracas.
María Barranco confiesa que fue solo el amor de Miguel Ferrari quien la motivó a participar en el proyecto.
-Al principio cuando me hablaron de este proyecto dije que no por supuesto, porque no me apetecía un país tal como se ve desde España pues es como una situación casi de guerra ¿no? Y lo que pasa es que cuando conocí a Miguel Ferrari, me pareció tal amor, y cuando leí su historia es que es tan bonita, tan tierna pues ahí me conquistó.
Igualmente llegó con mucho miedo al país y el equipo técnico rodeó tanto su seguridad que María Barranco salía del hotel a las locaciones, de las locaciones al hotel.
La vista del país fue a través de las ventanas de un carro.
-Me han prohibido salir a la calle.
El encuentro
-El
personaje me gustó muchísimo desde que lo leí, el personaje es un
bombón pa' cualquier actriz, porque hacer de actriz es muy
divertido. Una actriz además fracasada, trasnochada, que no sale de
esta casa, que vive en su mundo, que se pasa el día haciendo
bricolaje, recordando frases míticas del cine y por las tardes se
pone los culebrones que ha hecho antes, con su dry martini
y tal. Es muy divertido de hacer.
-Además
que tu personaje llega a Venezuela persiguiendo un amor y se queda en
el país...
-Sí, sí...Ella deja todo por
él...Lo de siempre, lo que hacemos las mujeres (Risas) ¡El
ridículo! ¿Así le dicen también en Venezuela? (Risas).
-¿Te
han perseguido ese tipo de mujeres en el cine que siempre dejan todo
por un amor?
-Bueno, no. Pero sí me han dado
mala vida los hombres, los personajes que he hecho. Desde (Pedro)
Almodóvar con el chiita que llenó la casa de armas y la
pobre la mete en ese lío, pero sí que me han dado mala vida los
hombres...los personajes.
.-Siempre
has dicho que sigues sintiendo las mismas cosquillas cuando te metes
en un nuevo proyecto...
-¡Ah
sí! ¡Las cosquillas! Esas siempre, pero el vértigo fue con Pedro
(Almodóvar) porque de repente se mueve tu vida tanto. Tú primero
quieres ser actriz y no eres actriz hasta que haces algo que
demuestres que eres actriz, entonces claro, cuando hice “Mujeres al
borde de un ataque de nervios” tuve la posibilidad de que todos los
directores -no es que antes no me hubiesen dicho que no-, pero que de
repente que quieren trabajar contigo que dices..¡Ostras pero aquí
que ha pasao'? Se te mueve to'. Ahora las cosquillas las tengo
siempre, y ahora cada día más. Cada día es más responsabilidad.
-¿Te
da más cosquillas salir a una función de teatro o filmar una
película?
-El
cine es que es estás tú, tú eres la que está delante de la cámara
pero tienes un equipo que te arropa, y en el teatro sales tú, no hay
tu tía ¿no? Son dos maneras diferentes de trabajar pero como yo
siempre digo que a los actores nos pagan por mentir y si mientes muy
bien, pues te pagan mucho mejor. Y yo creo que mentir en el teatro,
mentir en el cine, mentir en la televisión son diferentes formas de
mentir, pero en todo caso es que tú te creas que a mí me duele la
tripa.
-¿Cuándo
en verdad supiste que eras una gran mentirosa? ¿Una gran actriz?
-¡No!
Eso tampoco. Tú no te acuestas diciendo, 'Uy cómo soy, cómo soy'.
No, pero...de repente sí que sé que esto es lo que me ha gustado
siempre, me gusta mucho jugar a ser otras y también incorporarle
cosas mías porque lo haces tú, y si te duele la tripa pues tú
verás cómo te duele. No, no, pero te quiero decir que si algún día
no me ilusionara esto pues igual pensaría si vale la pena o no, pero
todavía me sigo ilusionando.
-Querías
trabajar con Alex de la Iglesia y lo lograste...
-Sí,
¡pero me ha dao muy poquito! Me debe una más importante, pero
quiero además que Alex me de una asesina de estas de sus películas,
de estas que matan, en “Las brujas de Zugarramurdi” era casi como
un cameo, pero sí me la debe...
-¿Pero
te dijo que sí te lo iba a dar?
-Sí,
lo que pasa es que sabes que los directores son muy mentirosos
también. Ellos mienten pero no le pagan, pero ¡vamos! Ya ha hecho
una y no me ha llamao, pero para la próxima.
-Hablas
siempre que la comedia te persigue...
-Yo
la verdad es que estoy feliz haciendo comedia, me siento como pez en
el agua. Cuando era joven siempre decía que hacía comedia porque
como era tan jovencita no me había dado tiempo de sufrir en la vida,
entonces...desgraciadamente ahora sí me han pasado cosas, pero es
que es algo que ya llegará, no lo busco, ¡vamos! Cualquier actor de
comedia te puede hacer un drama perfectamente, al revés...no
siempre.
-Trabajaste
con Bigas Luna...
-Bigas
Luna es un señor que quise mucho y que todavía cuando pienso que no
está se me pone la carne de gallina...
-Te
fue bien con él como director...
-Me
fue bien como director pero es que era un ser irrepetible, la gente
como él no se debería ir nunca, y de repente los hijos de puta
duran muchísimo, no se mueren nunca. Bigas era un pedazo de pan.
-¿No
te asustaba las escenas sexuales en “Las edades de Lulú”?
-¿Sabes
qué pasa? Con Bigas ensayamos mucho y cuando las cosas son naturales
uno se siente bien, lo peor es cuando estás con un director que no
tiene ni idea, y tú puedes estar vestidísima que dices 'me están
viendo el culo', y entonces con Bigas esas secuencias las ensayamos y
es como, a ver...el sexo lo tienes que hacer como quien se toma un
vino, como quien se come un trozo de tortilla.
-Describe
en pocas palabras a los directores con los que has trabajado...¿Pedro
Almodóvar?
-Dios.
-Bigas
Luna
-Un
ángel.
-Este
lo debes conocer bien...¿Imanol Uribe?
-¡El
amor de mi vida!
-Pablo
Carbonell
-El
Charlie Chaplin español.
-Fernando
Colomo
-¡Uy!
¿Cómo se diría? Alguien que siempre es muy curioso...es algo así
como...es un niño mayor.
-Alex
de la Iglesia
-¡Una
bomba!
-Miguel
Ferrari
-Poesía.


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