Alfredo Anzola: el niño grande del cine venezolano

El director Alfredo Anzola camina como un niño que va sin ganas a la escuela.
La espalda encorvada, el cabello revuelto, la mirada tímida.
Un dato curioso que quizás no tenga importancia: Alfredo fuma poco pero a escondidas.
En la entrevista pautada con él mientras todos conversábamos frente a un café, disfrutando un cigarro, Alfredo pidió uno y se escabulló silenciosamente hasta el baño como aquel niño que no quiere que los padres se enteren de su vicio.
Fue la segunda vez que tenía la oportunidad de entrevistarlo, la primera ocurrió al inicio del rodaje de "Más vivos que nunca", su regreso a las salas de cine con una obra de ficción después de una década dedicado a producciones de documentales para empresas privadas.
En esa primera oportunidad, Alfredo estaba reacio a cualquier entrevista porque solo podía pensar en sus personajes, en la historia, en el cuento que escribió Laura Romero.
-Cuando estoy rodando me es difícil hacer entrevistas, creo que esa vez me obligaron.
En la casa que alquilaron para el rodaje que luego convertirían en el asilo El Edén tuve por primera vez la oportunidad de conocer al ser humano detrás de la figura del director, Alfredo tiene una agudeza mental sensible al tacto y una habilidad para conducir las preguntas hasta darle un ángulo diferente.
Giraba mis preguntas que caían sin descanso en un punto negativo hasta darle una visión positiva, como escribí en esa oportunidad, Alfredo siempre ve el vaso medio lleno.
En ese primer encuentro lo interrogo, "¿Qué quieres que el público vea en tu película?"
-No, no. Yo quiero que el público LA vea.
En la segunda oportunidad me invitó a la productora CineSeisOcho para visualizar el largometraje junto a la escritora y el músico, una situación que a cualquiera incomodaría... ¿Qué hago si no me gusta? ¿Qué les digo?
Alfredo estaba ansioso organizando todos los detalles para que no llegara ningún sonido hasta la sala de edición, para que nada interrumpiera la proyección. Inició la película y a los dos minutos la pausa.
-Siento que están como incómodas, están sentadas muy a la orilla del mueble.
-Yo estoy bien Alfredo.
-¿Pero segura? Quiero que estés cómoda para verla.
-Estoy cómoda.
Dos horas después, estábamos frente a frente en otra habitación de la productora.
-Ayer estaba viendo una película tuya que se llama "Menudo: La película" del año 1982...
-(Risas) Pero esa película no es realmente mía.
-¿No?
-Bueno sí es mía, pero fue una trampa que me montó César Bolívar, o sea, una trampa no, me dijeron 'mira ¿tú puedes dirigir una cosa en los conciertos de Menudo?' Yo creía que era filmar los conciertos, y dos días antes me dicen, 'aquí está el guion' '¿Qué guion? ¿Quién dijo guion?' Yo juraba que iba a ser con una cámara de 16 milímetros, que iba a ir como camarógrafo a los conciertos. Entonces se hizo pero fue una cosa muy a la carrera porque se filmó sobre la marcha en la gira...pero ¡A mí me gusta!
-Yo veía "Menudo: La Película" y me dije que tú habías trabajado con todas las generaciones, en "Más vivos que nunca" son unos adultos mayores, bastante mayores ¿Cuál es la generación más difícil de trabajar?
-¡No!...Es que no sé. A mí me gustan mucho los actores, yo para trabajar con el actor tengo que sentirme muy cómodo. Los actores los selecciono yo siempre porque son gente con las que converso y hablamos y les cuento de qué se trata y me tengo que sentir bien con los actores, y que ellos se sientan bien conmigo. En "Más vivos que nunca" a mí me encantaron los actores...¿A ti no te parece que los actores están chéveres?
-A mí me encantaron los actores...
-¡A mí me encantan! En ese momento cuando estás filmando, en la tensión, no te das cuenta de lo bien que están, pero ya montado me dije ¡Qué chéveres están! Y claro con ellos fue muy divertido trabajar, y con los chamos es distinto, pero es lo bonito de hacer películas es que todos son distintos.
-Pero que los actores estén bien es gracias al trabajo del director...
-(Pausa) Sí bueno...pero no me toca a mí decirlo porque queda muy feo (Risas).

UNA MAMADERA DE GALLO
-Los títulos de tus películas son muy particulares Alfredo, como por ejemplo "Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia", otro es "De como Anita Camacho quiso levantarse a Mariano Méndez, o "Coctel de camarones, en el día de la secretaria"...
-Esa película "Se solicita muchacha..:" empezó por el título. Lo primero que tuve así clarito fue el título porque eso era un anuncio de prensa que salía en el periódico, pero el título surgió desde el principio...
-Además que los títulos van a la par con tu humor...
-Es que yo siento que las cosas y esto siempre lo digo: los venezolanos cuando queremos decir una cosa importante la decimos mamando gallo. Las verdades se dicen mamando gallo, cuando alguien te dice algo como mamadera de gallo te está diciendo realmente lo que le importa. Mis películas dicen que son comedia pero es que yo nunca me he planteado hacer comedia, siempre tiene que estar ahí la risa. No son comedia como Radio Rochela, pero la mamadera de gallo es fundamental.
-Eres cineasta pero también estudiaste sociología...
-Yo soy sociólogo y me dije ¿ahora que hago? ¿escribo libros sobre la sociedad venezolana que lo van a leer cinco tipos en las facultades? O les cuento cómo yo veo el mundo a mucha gente a través de una película...No fue tan así pero fue como básicamente pasó esto. "Se solicita muchacha..." es una película sobre la clase social en Venezuela, es lo que yo percibía de las personas.
-Tu papá Edgar Anzola también fue cineasta y un hombre reconocido en el país, ¿cómo influyó?
-Esa es una pregunta difícil de contestar...Influyó porque lo que soy tiene que ver con mi papá, pero yo vine a comprender que mi papá había sido cineasta cuando ya yo hacía películas. Mi papá hizo películas mucho tiempo atrás antes que yo naciera, yo nací cuando mi papá tenía 53 años, todas esas cosas habían pasado antes, y bueno, yo sabía que le gustaba porque en mi casa siempre había una cámara, una cosa, pero el señor que hacía películas yo no lo vine a comprender de verdad, después que yo hacía películas. Pero obviamente está ahí y es importante en mi vida, porque es todo.
-¿Tuvo la oportunidad de ver alguna de tus películas?
-Mi papá fue al estreno de "Se solicita muchacha..." y fue como ¡WOW! Porque fíjate la situación, un tipo como yo que pasó por ingeniería y después se pasó por sociología, mi papá pensaba '¿pero qué es lo va a ser mi hijo?' Y de repente llegar y estar en la película, en el cine con todo el mundo aplaudiendo...¡Pero no me quiero poner sentimental!

UN AMANTE DE LOS ACTORES
-Ahora vas a estrenar "Más vivos que nunca", ¿cuánto tiempo tenías sin realizar una obra de ficción?
-Bastante...Hacer películas no es tan fácil, conseguir real es difícil,  aunque yo nunca he perdido plata con las películas pero tampoco he ganado plata. Vivo de las películas que le contratan a la productora, de lo que vivimos es de
los documentales, entonces en estos años hice muchas películas sobre cooperativas y una cantidad de películas para Fundación Polar sobre sus programas sociales.
-Aún así, siempre vuelves a la ficción...
-Claro, ¡Me encanta! Ojalá pudiera hacer más. También tengo mis hijos que estuvieron creciendo en ese tiempo y eso ocupa mucho, pero básicamente no es que estaba sin hacer películas. En los 90 no hice nada de ficción.
-¿Qué te atrapó de "Más vivos que nunca"?
-Yo no me sé las respuestas así tan directas. Leí el guion y me gustó, me pareció bonito, me pareció que era una historia cálida. Lo primero que dije fue que no tenía ganas de hacer una película de viejos, pa' viejo yo (Risas) Yo quiero hacer una película de chamos, pero entonces me puse a pensar que podía meterme en esto fácilmente, y además fue divertido porque los actores son contemporáneos conmigo, bueno, hay algunos mayores. Los más jóvenes de los viejos son contemporáneos conmigo.
-"Más vivos que nunca" fue una especie de road movie...¿cuáles fueron las complicaciones?
-Hay mucha gente que le encanta hablar de las complicaciones, lo difícil que es esto de hacer películas y de lo mucho que sufrió, pero a mí me gustó tanto que la verdad es que no sufrí nada y afortunadamente nos salió todo muy bien (...) Todo el gran viaje está filmado ahí cerquita, a media hora de Acarigua (estado Portuguesa) donde estaba el campamento, pero todo siempre ahí cerca. Salíamos después de desayunar y filmábamos corrido hasta que volvíamos a tomar cerveza y almorzar y a bañarnos en la piscina. Entonces no fue difícil, yo no recuerdo dificultades en la película. Yo sé que a la gente le encanta poner dificultades, pero a mí no se me da bien eso, yo celebro hacer películas.
-Tú como director siempre estás encima de los actores, no como otros que se meten en el monitor...
-Yo empecé a dirigir cuando no existían monitores. Yo dirigía a los actores, no me gusta estar en el monitor. En el monitor uno está pendiente que si del encuadre, que si un poco de cosas. Yo estoy con mis actores trabajando juntos y es muy raro que yo me acerque al monitor. A los actores les gusta que un director esté allí, con ellos. Los actores trabajan para el director. Hubo un día que tuve que filmar con la cámara, a mí me encanta hacer cámara...Últimamente no he hecho tanta porque el cuerpo no es ya como antes.
-¿Ensayas mucho con tus actores?
-No, yo no ensayo estrictamente pero si converso mucho con los actores. Conversamos y después en grupo leemos el guion juntos y comentamos, pero ensayar, ensayar, no. Yo creo que lo que importa es que entre el director y el actor haya comunicación, que se entiendan. Entonces si estamos entendiendo la misma cosa, el actor tiene libertad. Además, estos locos que me tocaron en "Más vivos que nunca" eran como un kinder, se inventaban cosas que además yo no esperaba y todas están ahí y son maravillosas.
-Me comentaron que después que terminaste de rodar la película un sábado, el lunes comenzaste la edición... 
-Sí y 15 días después que terminó el rodaje la tenía montada, por lo menos armada.
-¿No es difícil para ti como director, editar también la película?
-Es que las películas se hacen en el montaje, a mí lo que más me gusta del mundo es editar, porque en el montaje es cuando tú armas la película (...) Yo no sé como hacen otras personas pero yo no le puedo soltar eso a otro. Cada plano que se hace me digo que este va a ir detrás de esto porque resulta que va a cortar para aquel y en general funciona.
-¿Y a veces no te cuesta desprenderte de alguna imagen al momento de montar?
-Pero es que cuando me dicen que una imagen no sirve y me convencen, no me cuesta. Si no me convencen no la quito.
-¿Cómo es tu trabajo en digital porque antes rodabas en 35 milímetros?
-Igual, a mí no me gusta esa cámara grabando a lo loco. Rodábamos y cortábamos para hacer las tomas. Es lo mismo, igualito. No es que me pongo a filmar a la torera porque no se está gastando película, por eso es que tampoco había material así, diez millones de horas, había poquito. Poquito no, lo necesario.
-Te gusta estar en todos los procesos de una película ¿Se te hace fácil delegar?
-Yo soy muy metiche y a veces me odian por eso. Me meto en todo pero una vez que arranca tengo la confianza para hacerlo, la confianza en que la persona lo va a hacer bien. Es que como yo he hecho películas chiquiticas, a mi me gusta manejar la cámara. Hay un detrás de cámara de una película en la que yo digo una cosa que a mí hasta me da pena, yo digo que me encantaría hacer la película yo solo con mis manos, pero esto no es posible y afortunadamente puedo trabajar con un montón de gente (...) Pero es verdad, porque a mí me gusta hacer cámara y a mí me gusta hacer la escenografía, no sé, a mí me gusta hacer películas.
-"Más vivos que nunca" debe ser un empujón para que sigas rodando más películas de ficción...
-Yo quisiera, quiero hacer otra pero la voy a hacer chiquitica, no tengo el guion pero la quiero hacer sobre el país pero como cambia todos los días uno ni siquiera sabe, pero hacerla con cuatro gatos, como me gusta hacer las películas, en “Pequeña revancha” fuimos solo diez personas.
Pero a mí me gusta salir, cuando uno sale y se instala en un lugar para hacer la película con todo el mundo preso la pasas muy bien, ¡claro! Tienes que tener una pandilla que te guste porque sino de verdad que estás preso (...) Salir a hacer una película con 56 técnicos a mí eso me vuelve loco, no sé cómo manejarlo. Yo creo que esta es la película más grande que yo he hecho y éramos cuatro gatos.
Me gusta hacer películas con poca gente, todos comprometidos con la película.
-Estamos listos...
-¿Se terminó?
-Sí, fuiste muy amable Alfredo.
-¿Y ahora? ¿Será que nos tomamos unos rones?

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